LA GRAN COMPRA
Microblizz, una empresa millonaria, ha comprado el estudio que hacía tus juegos favoritos. No para mejorarlos: para recortar, despedir a todo el mundo y cerrarlos.
La historia de Fans Of en un minuto: quiénes son los buenos, quiénes los malos y por qué todo el mundo grita «¡CAOS!».
Microblizz, una empresa millonaria, ha comprado el estudio que hacía tus juegos favoritos. No para mejorarlos: para recortar, despedir a todo el mundo y cerrarlos.
Los personajes de esos juegos, y sus fans, no piensan quedarse quietos. CrazyBunny sale de La Madriguera con su zanahoria y empieza la rebelión.
Cada juego de Fans Of es otra forma de pararle los pies: batallas, torres, hordas, carreras o turnos. Siempre con humor, y siempre contra la empresa que quiere cerrarlo todo.
Tres empresas que quieren lo mismo: tu dinero y tus juegos favoritos, en ese orden.
La empresa que lo ha comprado todo. Cambia a los trabajadores por robots, llena los juegos de cajas sorpresa y cierra lo que no da dinero. Su jefe es el CEO, que vive en lo alto de la Torre de Microblizz.
«No es un despido: es una optimización de la plantilla».Quieren que nada sea tuyo: todo digital, de alquiler y con suscripción. Su consola, la PayStation, ni siquiera tiene lector de discos. Te cobran hasta por cruzar un puente.
«Este juego ya no está disponible en tu región».Una máquina que copia el trabajo de los creadores para que las empresas no tengan que pagarles. Clona a tus unidades, pero siempre le salen grises y a medias.
«Lo he hecho yo solo. Bueno, con lo tuyo».Diez facciones, cada una con su líder, su casa y su forma de liarla. Al principio solo tienes a los Animales Locos; las demás se unen a ti cuando las liberas de Microblizz.
Una pandilla de animales con muy poca paciencia: ardillas, un castor con dinamita, una zorra invisible y una vaca dentro de un robot.
Esqueletos, fantasmas y programadores convertidos en zombis por trabajar meses sin parar. Se niegan a quedarse muertos.
Suscriptores con dedo de espuma, cámaras voladoras y la madre del streamer repartiendo bocadillos.
Querubines con arco, soldados con escudo, un dios del trueno y hasta un minotauro.
Ninjas de neón, robots diminutos y francotiradores con más luces que una feria.
Perros muy wow, gatos sintetizadores y GIFs que disparan en bucle.
Campeones de torneo, novatos con gorro de hélice y speedrunners que no esperan a nadie.
Personajes de juegos cancelados que llevan años guardados en el sótano de Microblizz.
Extras con disfraz de cartón, dobles de acción y un monstruo gigante de goma.
Pixelartistas, compositoras, testers y diseñadoras de niveles. Son la última facción en unirse: la que todos los malos quieren sustituir.
El líder de los Animales Locos y la cara de la rebelión. Salta en medio de los enemigos y se lía a zanahoriazos. Sale en casi todos los juegos.
Trabajaba en el estudio hasta que Microblizz la echó. Ahora te enseña a jugar, lleva la tienda y modera el chat de los directos. Sabe todos los trucos de la empresa.
Vive en lo alto de la Torre de Microblizz, rodeado de monedas y de diapositivas. Es el último jefe de la primera campaña.
El primer jefe que te encuentras: un robot que reparte cartas de despido y congela a tus unidades.
Los robots más pequeños de Microblizz. Salen en grupo, cobran poco y se los despide enseguida.
Pone peaje en los puentes y te tira facturas desde el cielo. Es el jefe final de la segunda campaña.
Es lo que gastas para sacar a tus unidades en las batallas. Se va llenando solo y en el último minuto va el doble de rápido. Cuanto más caos, más difícil se lo pones a Microblizz.
La energía de las partidas contra otros jugadores. Cada partida gasta un poco y se recupera con el tiempo.
La rebelión se juega en tres campañas, una contra cada empresa. Cada vez que vences a un jefe, su facción se libera y se une a ti.
Contra Microblizz: de sus oficinas al Cementerio de juegos, el Foro Infinito y la Torre del CEO.
Contra Phony: tiendas sin discos, una LAN Party y los estudios de cine de Phony.
Contra IAhorro: la Granja de Prompts, el Almacén de Datos y el núcleo de la máquina.
Ya lo sabes todo. Ahora, a pararle los pies a Microblizz.
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